NODO ENERGÉTICO SURPERUANO : Mitos y realidades

Por: Ing. Alberto Quezada

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Es  una visible estrategia de marketing  para hacer conocer nuevos proyectos,  el utilizar siglas  o neologismos para describirlos o enunciarlos y parece que así se logra una entusiasta difusión; pero  a veces eso, paralelamente a cumplir su misión de  promoción, contribuye a confundir la percepción simple de su magnitud o  significado.  “Nodo” tiene diferentes  acepciones , depende si el tema en el que se usa esta palabra es de astronomía, de física, de informática o hasta biología y quiere decir en  términos generales  la unión o confluencia de actividades, parámetros o datos que tienen las mismas características y que se interrelacionan entre sí.  Es así que el proyecto del  llamado “nodo energético”,  comprende en su explicación simple,  la construcción de dos centrales térmicas  de características similares, para generar energía eléctrica de  500 MW cada una y ubicadas en lugares cercanos, ambas centrales integradas a la red eléctrica nacional (por ello es solo un nodo); igual podriamos llamar a Lluta y Lluclla , nuestros eternos proyectos de generación hidráulica,  como un “nodo” hidroenérgetico en Arequipa.

 Para comprender mejor entonces a este llamado nodo energético  surperuano, es necesario conocer primero, que toda la energía eléctrica generada en el Perú – estén donde estén ubicadas las plantas de generación-  está interconectada a través de un sistema de transmisión a nivel nacional y es por ello que  la ubicación de las plantas generadoras,  puede ser decidida por factores geográficos, condiciones naturales o en menor grado por estrategias que valoran la cercanía a grandes centros de consumo, pero estas generadoras, podrán entregar energía a cualquier lugar del país; lo que significa que es previsible que la electricidad generada en el “nodo energético surperuano”,  pueda ser utilizada en Tumbes, Lima o Puno y que por exageración o desinformación, nos rasgamos las vestiduras, para que sean ubicadas o en Moquegua o en Arequipa, cuando lo importante es que estén situadas en cualquiera de estos dos departamentos y con ello que sean una garantía de abastecimiento de energía para la región sur del Perú, ante una falla por alguna catástrofe en los sistemas de transmisión nacional y con la consideración  que su influencia en el desarrollo de ciudades, regiones o poblaciones donde se ubiquen estas generadoras, no va más allá que ser una fuente de trabajo para personal  especializado y  que por lo general, no necesariamente son oriundos del lugar.

 Por otro lado es también importante  diferenciar las  tecnologías de generación conocidas y ubicar claramente lo que significa la generación térmica que es la tecnología escogida para la operación de las plantas del “nodo energético”.

 El principio de funcionamiento de los generadores eléctricos es:  “el movimiento”, y es así que  se crea corriente eléctrica  haciendo que las cargas se muevan en un campo magnético o moviendo un imán  también llamado un campo magnético variable, para generar corriente “inducida”;  es por ello que el movimiento es indispensable para la operación de turbinas de generación de energía  eléctrica.   Para lograr este movimiento,  necesitamos la fuerza de caídas de agua en generación hidráulica, de motores de combustión para generación “térmica”  o de la fuerza del viento en energía “eólica”. Para la generación hidráulica debemos construir grandes represas de forma de garantizar una constante caída de agua para mover turbinas; en generación térmica, necesitamos abastecimiento seguro de combustibles  derivados de petróleo como diesel o gas natural para la combustión y con ella generar el movimiento requerido.

Una analogía didáctica es la del uso indistinto de gasolina o gas natural en los automóviles  con sistema “dual”; en forma similar para el caso del proyecto del nodo energético surperuano   las centrales térmicas a construir, operarán  con Diesel B5 en una primera etapa y luego, empleando la misma turbina “dual”,  cuando el gasoducto traslade gas natural a la costa sur del país, se utilizará como combustible este recurso natural. Hay que destacar  que la generación térmica con Diesel  es considerada como de menor eficiencia económica  y más contaminante,  en cambio el uso de gas natural  por el contrario, es económicamente atractivo, al igual que en los automóviles, por ello las condiciones a fijarse para el operador, será la obligatoriedad de uso de gas natural en cuanto esté disponible el gasoducto. Por lo pronto, lo definido es que la Primera Central a construirse debe estar iniciando operaciones comerciales en abril de 2016 y la Segunda Central, estaría iniciando su operación en febrero de 2017. Como información paralela, se conoce que Proinversión en su nuevo cronograma, ha establecido que en Febrero de 2014, será definido el consorcio o empresa que edificará la tubería desde Camisea en Cuzco hasta Moquegua y Arequipa y que su construcción estaría terminada con la disponibilidad para entrega de gas a las centrales generadoras de electricidad en el 2018. Con ello,  lo previsto es que la Primera Central trabaje con Diesel durante los dos primeros años y la Segunda Central use este combustible durante tres años.

Ubiquemos ahora la magnitud o importancia de generación de estas plantas, colocándola dentro del contexto de generación nacional. La potencia instalada o capacidad máxima de generación eléctrica en el Perú, es cercana a los 6,300 Mw, con lo que cada una de las centrales del nodo surperuano, representaría el 8% de la generación nacional y cubrirían las dos el 90% de la demanda de toda la región sur del Perú. Es cierto que si  en la actualidad, la transmisión a nivel nacional falla por una imprevisible situación  todo el sur se quedaría con energía restringida, ya que la mayor generación está en el centro del país y tanto el sur como el norte son actualmente importadores de energía; pero  en este caso, quien determina como se utiliza la distribución de energía producida en ese momento, no son las autoridades regionales  donde se ubica la planta generadora o las propias empresas privadas que las operan, ya que es en COES – SINAC (Comité de Operación Económica del Sistema Integrado Nacional) donde se imparten las instrucciones para que ingresen las plantas de reserva y la apertura o cierre de circuitos, según prioridades que ellos determinan, con decisiones de cumplimiento obligatorio.

Con estas dos plantas que ya sabemos ahora estarán ubicadas “salomónicamente” una en Arequipa y la otra en Moquegua, mas la ampliación de la central de Machu Picchu en Cusco  y las inversiones de Egasa en Arequipa, lo probable es que el sur del  Perú,  para el año 2018, sea una región exportadora de energía y no solo para centro y norte del país, también contribuirá a la venta de energía a países vecinos. Es así, que teniendo una eficiente empresa de distribución de energía en cada departamento o región, mucho más importante  que el deseo irrelevante  que cada ciudad tenga su propia generación de energía, es la integración de la región sur y la complementación de sus potencialidades.

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